Cuando regreses de tus vacaciones puedes esperar una mala sorpresa: ¡la comida en la nevera y en la despensa! Si usted ha tenido la suerte de pasar largos o cortos períodos fuera de casa, es posible que a su regreso encuentre huéspedes extranjeros y no deseados en su cocina, como moho o insectos.

Para evitar que el regreso de las vacaciones se convierta en una odisea hospitalaria a causa de una intoxicación alimentaria, Manuel ha elaborado un vademécum para llevar a cabo una cuidadosa revisión de los folletos y frigoríficos, dedicados a los 13 millones de españoles que el pasado fin de semana concluyeron sus vacaciones.

Por lo tanto, es mejor no dejarse llevar por el hambre compulsiva después del viaje de regreso, y prestar un poco de atención pequeña e intuitiva para evitar daños a nuestra salud. Comencemos con el congelador, que a menudo no se comprueba: la presencia de hielo en el envase o en la carne probablemente indica que hubo un apagón en la corriente o un descenso de la temperatura, lo que llevó a que los alimentos se descongelaran y luego se volvieran a congelar. Esto es absolutamente peligroso, así que es mejor tirarlos (¡no olvides diferenciarlos!). La misma precaución, le recordamos, debe utilizarse al comprar alimentos congelados en el supermercado: si los paquetes están cubiertos de hielo significa que ha habido una ruptura en la cadena de frío: en este caso, informe al personal y… cambiar de supermercado.

Volviendo a la nevera, Coldiretti recomienda tirar los paquetes ya abiertos de leche, zumos de frutas, homogeneizados o en conserva, pero también atún o verduras en aceite, si el aceite en el frasco no cubre completamente el producto. También debe comprobar los tarros de yogur: si tienen hinchazones extrañas, es posible que se haya producido la fermentación. En el caso de los embutidos en lonchas, deberá controlarse el color y el olor para evitar la ingestión de alimentos oxidados o mohosos.

Y, por lo que se refiere a los moldes, es aconsejable revisar también todos los quesos y eventualmente eliminar la parte dañada (estamos en contra del desperdicio, no tirar una forma entera si los moldes sólo están presentes en una pieza).

Para todos los productos enlatados aún intactos, en la nevera o en la despensa, recuerde comprobar la fecha de caducidad en la etiqueta. En cambio, en el caso de las frutas y hortalizas, hay que eliminar las partes o elementos que han “salido mal”, ya que nos obligan a infectar incluso a los que todavía están frescos en poco tiempo. Tenga cuidado con los lugares donde puedan haber quedado migas o restos de comida, como la bandeja de pan: ¡pueden haber atraído hormigas o cucarachas! Una última consideración para el envasado de arroz y pasta, por lo que es necesario comprobar que no se han formado las odiosas mariposas o larvas, lo que también se puede hacer para las legumbres sin cáscara.

Por último, dirígete hacia tu cubo de la basura: ¡esperamos que no te olvides de tirarlo antes de irte! En cualquier caso… ¡bien regresado a casa!

Categorías: Salud

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