"Expo Zaragoza 2008: presidente el alcalde de la ciudad. Capitalidad cultural de Madrid 92: presidente el alcalde de Madrid. Olimpiadas de Barcelona: presidente el alcalde..."
Así hasta 12 casos enumeró ayer la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, para avalar que la 33 edición de la Copa América la debe presidir la alcaldesa de Valencia y no debe ser una presidencia rotatoria, como pretende el Gobierno central.
La firma del contrato para la celebración de la próxima edición de la Copa América se rubricó ayer en el edificio Veles e Vents, pero fue lo que pasó más desapercibido porque se vivió un nuevo enfrentamiento entre el Ayuntamiento y el Gobierno central.
La ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, justificó ayer la oferta que le ha hecho a la alcaldesa y al vicepresidente Gerardo Camps. "Creemos que es un acuerdo muy razonable y desde luego me siento muy valenciana para poder representar a la ciudad. Se puede ostentar la presidencia de muchas formas, por sorteo, pero proponemos que primero recaiga sobre el Gobierno central durante siete meses porque es la primera fase de despachos y los siguientes meses la tenga el Ayuntamiento", explicó Salgado.
"Si contamos los meses, justo coinciden con una fecha. Esta es la única explicación", afirmó la alcaldesa Rita Barberá minutos después de que la ministra abandonara las instalaciones. Si la presidencia la ostenta el Gobierno en los próximos siete meses, justo coincidirá con la precampaña electoral para las elecciones generales.
Salgado, por su parte, obvió estas referencias y apuntó que espera llegar a un acuerdo en los próximos días y como interlocutor tendrá a Luis Díez, jefe de gabinete del ministro de Economía, Pedro Solbes.
Esta propuesta de la presidencia llegó al Ayuntamiento el 20 de agosto y a pesar de que el vicepresidente Gerardo Camps ha intentado negociar, de momento, no se ha conseguido llegar a ningún acuerdo. Incluso, se propuso al Gobierno que ellos fueran los que se quedaran con la explotación de la marina tras concluir la competición. Sin embargo, esta alternativa tampoco ha sida tenida en cuenta porque la presidencia de la Copa América "es innegociable". Esta ha sido la respuesta del Gobierno.
La ministra no quiso insistir en su oferta, que se mantiene firme, y comentó que el Consejo de Ministros había dispuesto de la modificación presupuestaria necesaria para disponer de los 42 millones de euros que aporta el Gobierno para el pago del canon, que asciende a 105 millones, y que el problema jurídico generado por la falta de acuerdo para la constitución del Consorcio público se había solucionado para poder firmar el contrato.
Pero esta rúbrica, realizada entre las tres partes, quedó en segundo plano, porque ni el Consell ni el Ayuntamiento están dispuestos a que la presidencia sea rotatoria.
"Esto no es una cuestión de poder sino de fuero, nosotros fuimos los que conseguimos la primera edición y esta es la hija directa y, además, en todas las ciudades donde se han celebrado eventos de esta envergadura la presidencia la ha tenido el Ayuntamiento", insistió ayer la alcaldesa, provista de una carpeta donde aseguraba tener todas las razones de peso para avalar que la presidencia debe ser de Valencia.
Tanto Barberá como Gerardo Camps se mostraron muy decepcionados con la actitud de la ministra porque habían liberado sus agendas para poder negociar el organigrama del Consorcio tras la firma del contrato. "No nos ha dado tiempo porque la ministra nos ha dicho que tenía que irse. Desde luego ha incumplido el acuerdo al que llegamos en julio en el anuncio de la celebración de la Copa. En la comida ella nos aseguró que los estatutos serían similares. Le preguntamos por la presidencia y nos repitió que similares. Nuestra sorpresa fue cuando en agosto nos llegó esta propuesta", explicó la alcaldesa apoyada por el vicepresidente segundo.
Gobierno, Ayuntamiento y Consell han puesto como fecha límite para la negociación el 14 de este mes con el fin de que este mismo viernes se puedan aprobar los estatutos en el Consejo de Ministros. Un acuerdo que debería haber estado cerrado ayer, tal y como se acordó en julio y así recordó el presidente de ACM, (America's Cup Management), Michael Bonnefous, que presenció la tensión existente entre Salgado y Barberá. "Aunque se comprometieron en julio a tener los estatutos listos, yo me fío de ellos y no tengo dudas de que lo harán", comentó.
La alcaldesa Barberá bromeó y señaló "siempre tengo discrepancias y aunque quiero ir con la más absoluta cordialidad tengo la obligación de defender y proteger los derechos de los valencianos y por eso no vamos a ceder", insistió.
Gerardo Camps puntualizó que el Gobierno autonómico, cuando el PSOE logró el Gobierno de España, "cedió a la pretensión de recurrir del 33 al 25% nuestra participación en el Consorcio y renunciamos también al voto de calidad de la alcaldesa, pero ahora lo que pretenden es quitarla para inventar una rotación que no se ha dado nunca. No es lógico cambiar lo que ha funcionado muy bien".
El vicepresidente matizó que el razonamiento que había dado Salgado para mantener la presidencia "es pobre y se cae por sí mismo. Si ella se siente valenciana, ¿ entonces quiere decir que no se siente de ninguna otra ciudad donde la presidencia se la ha otorgado al Ayuntamiento correspondiente?", se preguntó Gerardo Camps durante su comparecencia pública.
Mientras las tres partes llegan a un acuerdo, la 33 edición de la Copa América arranca nuevamente con polémica aunque todos coinciden en que quieren que sea la mejor competición. "Con este acuerdo queda de manifiesto la voluntad del Gobierno por hacer lo que esté en nuestra mano para el éxito de este evento. Debemos ponernos a trabajar con el fin de que la 33 edición sea un éxito tan grande o mayor que el anterior", afirmó Salgado.
Barberá también se mostró satisfecha con el acuerdo y propuso volver a implicar a la sociedad valenciana en la competición. Mostró su satisfacción por el "incremento internacional de Valencia gracias a la Copa América y su propósito de mantener su notoriedad.
Gerardo Camps añadió que la firma del contrato es muy importante y que esa importancia deberá traer la responsabilidad de las administraciones implicadas. (fuente LAS PROVINCIAS)
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